miércoles, 24 de febrero de 2010

Tentaciones

Hola a todos hoy me gustaría hablar de las tentaciones, todos sabemos que el alcohol esta ahí a la vuelta de la esquina, no es una droga de difícil acceso o que haya que rebuscar para encontrarlo, esta en todas partes y además como ya he dicho muchas veces es algo que socialmente esta muy bien visto. Los enfermos alcohólicos es como si tuvieramos una luz en la cabeza, una luz que se ha logrado apagar mediante pastillas y mediante terapias, pero está ahí durante toda la vida, nunca se irá del todo y en cualquier momento puede encenderse, cuando la luz se enciende es algo muy fuerte, algo que no se puede controlar, algo que uno mismo no controla en algunas ocasiones, pero hay que intentarlo, hay que intentar controlar ese momento con métodos que se aprenden en las terapias de grupo, porque en el momento que probemos el alcohol estamos perdidos seria como echar gasolina a un incendio, como todos sabéis yo trabajo todo el día rodeado de alcohol y al principio fue duro, pero por cuestión de costumbres, estaba acostumbrado a beber y era difícil cambiar esas costumbres, he aprendido a ver el alcohol como una herramienta de trabajo, había mucha gente que me decía que debería dejar el bar que seria lo mejor y yo respondía,¿entonces un diabético no puede trabajar en una pastelería?, este año he pasado duras pruebas y en algunas se me encendió la luz como algunos ya sabéis, recuerdo que a los dos meses de empezar con mi rehabilitación fui a una despedida de soltero con 12 amigos a Jaén yo sabía que aquello iba a ser muy duro pero no podía permitir que el alcohol no me permitiera disfrutar de esos momentos tan importantes con mis amigos y sin pensármelo asistí a la despedida en una casa rural con mis amigos y rodeado de alcohol a todas horas, yo había oído hablar en las terapias de cuando se te enciende la luz y en esa despedida el sábado por la tarde lo viví en mi propia carne, eran las cuatro de la tarde en pleno verano y acabábamos de comernos una paella, todos mis amigos disfrutaban en la piscina de sus copas y a mi me entraron unas ganas inmensas de beber, de repente todo lo que tenía tan claro se volvió borroso, mi cabeza comenzó a darme excusas para beber, total un día era un día,no pasaba nada porque yo bebiera el día de la despedida de soltero de dos amigos mios, practicamente estaba justificado y seguramente si yo volvía a casa diciendo que había bebido nadie me reñiría y lo verían normal, pero luché contra esa tentación y me marché de allí a dar un paseo por el pueblo a las cuatro de la tarde y a tomarme un café en un bar yo solo, hasta conseguir apagar aquella luz y cuando me vi con fuerzas de nuevo con confianza volví con mis amigos y seguí disfrutando de aquel maravilloso fin de semana sin alcohol que logré superar con creces, me sentí bien, muy bien después de aquello recobre mucha confianza en mi mismo y me sentí dueño de mi mismo como nunca me había sentido y seguramente ese sera uno de los mejores fines de semana de toda mi vida porque recuerdo con claridad cada momento, cada segundo, y cada palabra que allí se dijo, solo dar las gracias a todos los que compartieron conmigo aquellos días.
"El alcoholismo no está fijado por la cantidad ingerida en un periodo determinado: personas afectadas por esta enfermedad pueden seguir patrones muy diferentes de comportamiento, existiendo tanto alcohólicos que consumen a diario, como alcohólicos que beben semanalmente, mensualmente, o sin una periodicidad fija. Si bien el proceso degenerativo tiende a acortar los plazos entre cada ingesta.".

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